Medicina
Alternativa
Sin duda alguna, toda batalla requiere un luchador.
Y para luchar contra el Cáncer de Mama y resultar
vencedora, debes adoptar ciertas prácticas que
serán indispensables para tu recuperación.
Existen
varios métodos alternativos que pueden complementar
tu tratamiento médico convencional; sin embargo,
debes estar consciente de que dichas terapias no actúan
como un sustituto de lo prescrito por tu médico;
simplemente ayudan a mejorar tu salud mental, espiritual
y física.
Entre los métodos alternativos más antiguos
y comunes están los siguientes:
Tratamientos
chinos
Del año 1100 al 400 A.C., los chinos empezaron
a utilizar tratamientos alternativos para curar diversas
enfermedades; entre ellas, el Cáncer de Mama.
Medicina
Herbolaria
Esta es la terapia más común. Hay varias
hierbas utilizadas para tratar las distintas manifestaciones
del Cáncer de Mama, así como para disminuir
o erradicar algunos de los efectos secundarios de los
tratamientos. Las fórmulas incluyen de 5 a 25
tipos de hierbas.
Acupuntura
La acupuntura consiste en insertar finas agujas en distintas
partes de la piel para regular el funcionamiento del
cuerpo. En la medicina china, se cree que el qi (energía)
y la circulación de la sangre en el cuerpo funcionan
a través de un circuito de meridianos (canales
intercomunicados) acomodados en un orden específico.
La energía (qi) entra a dichos canales en tiempos
exactos, por lo que se pueden curar ciertos dolores
insertando las agujas en puntos estratégicos.
Meditación
Las prácticas relacionadas con la meditación,
el silencio y la calma propician un estado de paz mental,
física y espiritual. Cuando las incorporas a
tu terapia, te resulta más sencillo combatir
el miedo, disminuir el dolor, y lo más importante,
tener esperanza.
La
meditación te ayuda a enfocarte en algo específico.
Alguna situación de rutina, como concentrarte
en tu respiración, puede ser muy útil
para eliminar algunos de los pensamientos caóticos
que pasan por tu mente mientras estás sometida
a tratamientos contra el cáncer.
Para
meditar, debes estar en un lugar tranquilo, libre de
distracciones y ruido. Encuentra una posición
que sea cómoda para ti. Cierra los ojos y empieza
a enfocarte en tu respiración. Imagínate
una escena en particular y medita sobre la importancia
de la vida, las ganas que tienes de vivirla y da gracias
por lo que hasta ahora se te ha permitido vivir.
Aunque
lo ideal es meditar dos veces al día, empieza
por lo básico: cada mañana, siéntate
en silencio y dedica cinco minutos a esta rutina de
concentración. Con la práctica, lograrás
aumentar el tiempo de las sesiones hasta 20 minutos.
En muy poco tiempo, empezarás a experimentar
los beneficios.
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información que te será útil, relacionada
con algunos Proveedores Especializados en medicina alternativa.
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