El
momento del diagnóstico
El primer acercamiento es devastador: miedo, negación,
frustración, soledad, confusión, culpabilidad,
ansiedad y una sensación de engaño.
Seguramente te distanciarás de tu pareja "física
y emocionalmente" para protegerlo de una posible
pérdida. Tienes temor de convertirte en una
carga "para él y para tus hijos"
y de afrontar los cambios en tu cuerpo.
La
cirugía
Después de una tumorectomía o una mastectomía,
además del dolor físico, te resulta
imposible evitar la vergüenza y mantener tu autoestima.
Por eso es importante que cuentes con el apoyo emocional
de tu pareja y de tus familiares. Además, no
debes olvidar que necesitas tomarte un tiempo para
descansar.
En
casa
Cuando vuelves a casa, te sientes desorientada y sola
porque las enfermeras y los doctores ya no están
ahí. Sin embargo, recuerda que este equipo
humano puede ser reemplazado por familiares y amigos,
que seguramente te proporcionarán más
apoyo emocional.
Durante
el tratamiento
Aunque todos los tratamientos son difíciles
de sobrellevar debido a sus efectos secundarios, estás
dispuesta a soportar una terapia con tal de tener
una pronta recuperación y volver a tu vida
normal
El
futuro
Una vez concluido el tratamiento, siempre queda la
duda de si el cáncer regresará o no.
Como resultado de esta preocupación, a veces
interpretas cualquier mínimo dolor como un
nuevo tumor, y esto te puede llevar a desarrollar
una alta dependencia de los doctores.
Además, es probable que busques hablar con
personas que hayan vivido una experiencia similar
a la tuya, lo cual es muy positivo para superar los
sentimientos de angustia que seguramente no has logrado
dejar atrás
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