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Guía para la Pareja
Cuando la mujer que amas tiene cáncer
Cuando a tu pareja le diagnostican cáncer, experimentas los mismos sentimientos que ella: miedo, coraje, negación y una sensación de haber sido traicionado porque nunca pensaste que esto podría ocurrir.

Es entonces cuando te preocupa el futuro y la posible pérdida de tu pareja. Por eso es importante que expreses tus necesidades y te des permiso de experimentar y compartir tus sentimientos.

Al igual que muchos hombres, es posible que te sientas culpable por no poder evitar cierta debilidad e impotencia, pero recuperas el control en cuanto empiezas a buscar información sobre el tema.

Si lo que te preocupa es el destino de la relación con tu pareja, debes saber que un padecimiento como el Cáncer de Mama puede fortalecerla. Sin embargo, cuando los cimientos no son suficientemente sólidos, la enfermedad puede ser causa de ruptura, como si fuera un mal contagioso.

Lo más importante es la comunicación entre ambos, pero una comunicación que va más allá de las palabras. Algo tan sencillo como tomar la mano de tu pareja puede hacerla sentir muy bien.

Hagan un pacto para enfrentar juntos al enemigo. Evita leer la mente de tu mujer, y no trates de adivinar sus sentimientos o pensamientos. Acompáñala a sus citas con el doctor, involúcrate en su tratamiento, externa tu opinión después de haberte informado acerca de las diferentes opciones. Juntos pueden tomar mejores decisiones.

La cirugía: momento crítico
Quédate con ella en el hospital todo el tiempo que te sea posible y confórtala con tu optimismo.

Mientras tu pareja se recupera de la cirugía, trata de mantener un papel activo hablando con los doctores y demostrando que tienes interés por conocer su estado, así como las opciones de tratamiento.

Al mismo tiempo que te esfuerzas por conservar tu fortaleza, puedes experimentar culpabilidad, soledad, abandono, miedo y hasta repulsión -lo cual es muy natural. Todo esto es parte del impacto sicológico que provoca la cirugía.

De hecho, la relación de pareja tiende a verse afectada porque ella se siente poco atractiva.

En caso de que la cirugía haya sido radical (mastectomía), la recuperación es mucho más lenta, y nada es suficiente para mitigar la fuerte impresión que ella recibe al perder uno o los dos senos.

Una revolución en casa
Prepárate. Te sorprenderás ante la cantidad de cambios que surgen en el hogar cuando ella sale del hospital. No sólo tienes que tomar responsabilidades que antes no te correspondían, sino que debes motivar a tu pareja para que vuelva a hacer algunas de las tareas que antes realizaba.

Es muy importante hacerle saber que la quieres por ser quien es; ella necesita que le demuestres que es lo más importante para ti; sé paciente y considerado. Y, por supuesto, no olvides animarla a realizar sus ejercicios de recuperación.

Considerando que ella siente que su sexualidad se vio enormemente afectada, es conveniente que provoques un acercamiento "un contacto físico, no necesariamente sexual, sino un abrazo o un beso". Muchas mujeres dicen que su principal necesidad durante esta etapa es sentirse protegidas.

Cómo enfrentar la quimioterapia
Porque la fatiga es el principal efecto secundario de la quimioterapia, debes ser prudente, pero también motivar a tu pareja para que se reincorpore a su vida normal.

Este tratamiento no siempre ocasiona pérdida de cabello; sin embargo, cuando esto sucede, la impresión que recibe la mujer es muy fuerte. Si es el caso de tu pareja, hazla sentir bella y atractiva. Incluso, ayúdala a elegir pañoletas o pelucas. Recuérdale que esto, al igual que otros efectos derivados de los tratamientos, por lo general son temporales.

Dado que la quimioterapia cansa mucho a quien la recibe, es posible que tu pareja presente una disminución del deseo sexual. En vez de aceptar el hecho pasivamente, busca otras formas de revivir la intimidad.

También debes estar preparado para sobrellevar otros efectos secundarios, como resequedad o adelgazamiento de la pared vaginal -esto ocasiona sangrado después de tener relaciones- así como los bochornos típicos de la menopausia.

El estrés de la radiación
La radiación se aplica todos los días después de una tumorectomía y durante un periodo de 5 a 7 semanas. Para tu pareja, cada sesión es un recordatorio de su diagnóstico y de su vulnerabilidad, de ahí el origen del estrés asociado al tratamiento.

Además de que el pecho se hincha y duele, la mayoría de las mujeres experimenta reacciones en la piel. El tratamiento también puede provocar linfodema, que es un abultamiento del brazo y la axila por retención de líquido linfático.

Para contrarrestar los efectos negativos, haz que tu pareja practique los ejercicios indicados por las enfermeras y el médico, y evita que levante objetos pesados con el brazo afectado.

No olvides que necesita sentirte cerca, así que acompáñala a recibir su dosis diaria de radiación.

El lado positivo del cáncer
La mayoría de las parejas encuentra un lado positivo a la dramática experiencia de enfrentar el Cáncer de Mama. La mejor prueba de ello es que, en muchas ocasiones, la enfermedad hace que la relación sea más estrecha y estable.

En cuanto a las relaciones íntimas, el deseo sexual de tu pareja resurgirá una vez terminado el tratamiento. Si le realizaron una reconstrucción de pecho, quizás su autoestima se haya incrementado, pero es importante señalar que un pecho reconstruido no tiene sensibilidad y cambia de forma.

Cuando tu pareja encuentra en ti a un aliado, es capaz de vivir el Cáncer de Mama con más fortaleza. Si ambos hacen un pacto de combatir juntos la enfermedad desde el momento del diagnóstico, durante el tratamiento y en el proceso de recuperación, ambos sanarán más rápido.

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