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Quería compartir su experiencia personal como sobreviviente
de cáncer de seno, y apoyar a las mujeres que han asumido
el reto de no dejarse vencer por esta enfermedad. Por eso, después
de pasara por esa amarga prueba, creó la Fundación
Cim*ab.
A los 30 años le diagnosticaron cáncer de seno,
con un hijo de 2 años y una bebe de 6 meses. Bertha Aguilar
de García comenzó una carrera por recuperar su
salud. “Un día, después de nadar, me descubrí una
bolita debajo del seno izquierdo. Acudí a mi ginecólogo
y al revisarme me pidió que me hiciera una mamografía.
Lo que yo palpaba del tamaño de una perla era un tumor
cancerígeno del tamaño de una mandarina. Perdí mi
seno izquierdo y recibí 8 quimioterapias”.
Aunque la estética no es todo en la vida, sentirte mutilada
es una amarga experiencia. “Pero tienes que encontrar en
tu corazón fortaleza. La parte difícil es aprender
a querer a esta nueva mujer, que no es mejor ni peor que la otra,
simplemente es diferente…”.
Poco tiempo después de haber ganado la batalla contra
el cáncer, recibió la llamada de una de sus mejores
amigas, Mónica de Cim*ab: su hermana de 26 años,
Alejandra de Cima, había sido diagnosticada con cáncer
de mama. Y lo que comenzó con una platica entre amigas
hoy es la esperanza de miles de mexicanas: la fundación
cim*ab, sin fines de lucro, que auxilia a mujeres de todas las
edades en su lucha contra el cáncer de seno.
Activa y emprendedora, Bertha actualmente inicia la campaña
de detección oportuna del cáncer de seno en comunidades
rurales e indígenas. “En un esfuerzo por atender
a mujeres de escasos recursos buscamos sensibilizar a parteras
sobre la importancia de ligar la menstruación con la autoexploración… Nada
es una garantía, pero si conoces tus senos puedes actuar
pronto”.
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a prensa 2008 |