Desde el seno del dolor hasta la Cima
Mundo de Hoy
LaSALUD.com.mx
31 de Octubre 2006
Por: Carmen Gómez
México, D.F., 31 de Octubre (Mundo de Hoy).- La Asociación
Mexicana contra el Cáncer de Mama A.C. se dedica, principalmente, a difundir
la esperanza de que cáncer de mama no significa muerte. Fundación
Cima se ha dedicado a divulgar todo lo que esté relacionado con el cáncer
de mama, información sobre las diversas formas de prevención y
tratamientos; fomentar las prácticas de detección oportuna; realizar
actividades para recaudar fondos para investigación y tratamientos, así como
dar apoyo emocional a las mujeres afectadas por la enfermedad. Esta labor no
es sencilla, pero aunque constantemente tiene que superar óbices desalentadores
como la negatividad y renuencia de algunas mujeres que tienden a perder la fe,
la Fundación no deja de dar frutos y de inyectar vida a muchas féminas
que estaban devastadas.
La experiencia de verte al espejo sin un seno
“Cuando terminaron las quimioterapias, llegó el momento
de la mastectomía radical (extirpación de la glándula mamaria),
que de alguna manera siempre me lo anunció el médico y a la cual
yo le tenía un miedo tremendo porque ninguna mujer nos imaginamos sin
una parte del cuerpo. A pesar de ser una mujer muy fuerte, porque lo digo orgullosamente
soy muy fuerte, sentí miedo por que es el desconocimiento de las cosas
lo que te produce temor. Yo no sabía lo que iba a suceder cuando me viera
con el pecho engrapado sin un seno y a esa reacción le tenía pánico.
Finalmente el primero de diciembre del 2003 me hicieron la mastectomía
radical y al día siguiente yo quise levantarme por mi propio pie y verme
en ese momento la herida; en el hospital me quitaron las vendas, fue muy impresionante
ver cómo la piel de tu tórax se encuentra prácticamente
engrapada, no fue fácil pero no se me hundió la vida. El sentirme
viva y hacer mis propias cosas con la ayuda de mi mamá, el darte cuenta
de que o pasa nada, que ya está hecho, hizo que empezará a universalizar
la vida, los problemas y comencé a darle su justo valor a las cosas, pues
a mi alrededor todo seguía igual.
Yo creo que cuando eres una persona que ama la vida profundamente y la disfrutas
ampliamente nada puede ser más importante que eso. Cómo comparas
la vida con un seno, debo confesar que antes de la operación me parecían
del mismo tamaño, pero una vez que me extirparon el seno puse las cosas
en una balanza, encerrarme a pensar en que no tengo un seno a cambio de lo maravilloso
que es vivir sería una locura”.
“Decidí hacerme la reconstrucción mamaria el año pasado,
todavía me falta un segundo tiempo, la reconstrucción se hace generalmente
en dos tiempos. Yo ya tengo hecho el 80 por ciento de la reconstrucción,
ya me puedo comprar nuevamente sostenes, lo hago y me encanta. Sólo me
falta la reconstrucción del pezón y la areola”.
Períodos de revisión que nunca terminan
“Tuve 25 radioterapias a principios del 2004 y a mediados de ese
mismo año tuve un trasplante de médula ósea a partir de
ahí yo me encuentro en una etapa que le llaman de remisión, no
es que estés curada totalmente, pero sí te encuentras libre de
enfermedad. Por la etapa en la que me diagnosticaron el cáncer, tiene
altos índices de regresar, todos los días me enfrento a vencer
el miedo de una reincidencia.
Todas las personas que hemos padecido la enfermedad tenemos que pasar de por
vida por períodos de revisión, cualquier tipo de cáncer
lo demanda, esto nunca acaba”.
Una incansable lucha que te lleva a la Cima
“Cuando recién me diagnosticaron, una de mis mejores amigas
fue quien me habló de Fundación Cima y ella misma se encargó de
llamar para buscar información. Cuando supe que tenía cáncer
de mama decidí ser una paciente muy bien informada para saber qué me
iban a hacer y qué me podía pasar. Mi amiga les llamó y
les dijo que tenía una amiga recién diagnosticada que qué podían
hacer por ella, me sorprendió la rapidez con la que Bertha Aguilar, vicepresidente
de Fundación Cima me llamó a mi casa para ofrecerme su apoyo emocional,
eso es algo que hacemos hoy en día en la fundación que es una parte
fundamental de las acciones diarias. Ella fue quien caminó en el proceso
conmigo, monitoreándome todo el tiempo, pronto se convirtió en
mi meta a seguir pues pensé “si ella pudo yo también voy
a poder”.
Empecé a trabajar como voluntaria, fue tanto lo que me convenció la
manera de trabajar de Alejandra y Bertha y tanto el cariño con el que
me recibieron que quise integrarme al voluntariado. Cuando los médicos
me mandaron a ese tiempo que ellos llaman de remisión, cuando ya te encuentras
libre de enfermedad, Alejandra y Bertha me invitaron a trabajar dentro de su
staff, no tuve que pensarlo, acepté y comencé a trabajar de tiempo
completo. Todo lo que hago aquí es en pro de la lucha contra el cáncer,
todo lo que hago tiene que ver con que una mujer por lo menos se informe el día
de hoy de que tiene que cuidar su cuerpo, que tiene que saber detectarse a tiempo
una enfermedad”.
Lo complejo de la labor social
“Nuestro trabajo es bien difícil, no porque tengas que
conseguir dinero para quimioterapias o para mantener el centro y pagar los sueldos,
el trabajo de la Fundación es complicado porque ¿en dónde
compras fortaleza para una persona a la que se le está yendo la vida?
He tenido la oportunidad de conocer mujeres que recién se les diagnostica
la enfermedad se mueren, en ese momento dejan de vivir y todo lo que hacen es
por sobrevivir, pero he tenido la fortuna de conocer a otras que han fallecido,
pero murieron en la lucha y nuca dejaron de vivir. Es bien difícil para
una persona darle fortaleza a otra que digas lo que le digas no modifica su actitud,
contamos con una psicóloga que nos ayuda en casos muy complejos, pero
estoy convencida que una actitud positiva es la mejor de las medicinas y no nada
más yo, esta es parte de la filosofía de la fundación.
Cada día somos más las mujeres que sumimos el reto de no dejarnos
vencer por la enfermedad, porque el estar viva es el mejor de los testimonios
y el mejor de los ejemplos y de los apoyos para quien te está escuchando.
Hay veces en que no puedo coordinar el grupo de apoyo que es cada miércoles,
nada más subo y bajo de mi oficina y sé que muchas mujeres que
están aquí en el grupo viéndome como bajo y subo las escaleras
corriendo, saben que alguna vez estuve igual de “pelona” que ellas,
que perdí mis pestañas, que estuve más de un año
sin un seno, y que para ellas esa es una especie de aliento, de medicina.
He recibido mujeres que llegan derrotadas y después del grupo de autoayuda
emocional que tenemos siempre se van más fortalecidas, algunas tal vez
no pudiendo cambiar su actitud al 100 por ciento, porque me doy cuenta que eso
es algo con lo que, a veces, se nace y que es bien difícil modificar,
pero no he conocido ninguna mujer que haya llegado a la Fundación derrotada
y se haya ido igual o en peores condiciones.
En la vida hay que concentrarse en las cosas verdaderamente importantes, es más
la gente que aprende de una experiencia así que la que se viene abajo
para ya nunca salir, aunque sí las hay.
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