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Elogio de los senos...e invitación a cuidarlos.
Revista B+>
Invierno 2006
Por: Alma Montemayor

Elogio de los senos...e invitación a cuidarlos.
 
Para las mujeres los senos son, sin duda, una de las características distintivas más evidentes de feminidad.
 
Todas las partes de nuestro cuerpo cumplen una función importantísima y por ello son, o deben senos, entrañables. Hay, sin embargo, algunas partes de nuestra anatomía que se distinguen por marcar una diferencia entre hombre y mujer y,por este hecho, definen y reafirman nuestro sentido de pertenencia a uno y otro género.
 
En el momento en que transitamos de la niñez a la adolescencia, vemos crecer nuestros senos con orgullo y emoción, o bien con turbación y desconcierto, según el medio y las circunstancias familiar3s en que nos desenvolvemos. Pero en cualquier caso, pronto no damos cuenta que este cambio físico y hormonal -aunado a otros que se presentaron en nuestro cuerpo después de entrar en la pubertad- es como una poderosa señal que atrae el interés de los muchachos. Los senos evidencian que ya no somos unas niñas; a partir de entonces los hombres, y también las mujeres, nos miran de una manera diferente: ellas con cautela, ellos con una chispa de deseo o un inusitado respeto.
 
Nosotras nos ocupamos en lucir y proteger nuestros senos, como si ellos fueran símbolos de nuestra naciente esencia de mujer; los vestimos con sostenes o corpiños cómodos y elegantes, de algodón o encajes, de colores claros u obscuros. Y procuramos el escote y el vestido entallado porque hemos aprendido que salvo en la intimidad, la belleza no se muestra desnuda, en todo su esplendor, tan sólo se insinúa o se deja entrever para aumentar el misterio femenino. Más allá de las miradas o los piropos, las caricias propias de la relación íntima con un compañero nos revelan el potencial erótico de los senos.
 
Cuando nos convertimos en madres y vivimos la experiencia de amamantar a nuestros hijos, nos olvidamos del factor belleza o del atractivo personal y nos maravillamos con la función práctica de nuestros senos: crecen y de ellos, como un lazo de unión vital, mana una leche dulce que alimenta al bebé.
 
Pero nuestros senos, orgullo y vanidad, símbolos de belleza, de atracción, de erotismo, de fuente de vida...son también vulnerables. De vez en cuando nos sacuden la noticia de que a alguna amiga o familiar le han diagnosticado cáncer de mama. Entonces nuestra seguridad parece esfumarse y para recobrarla no nos queda sino pensar que eso, el cáncer de mama, es algo que les sucede a las demás, y que por supuesto nunca nos sucederá a nosotras.
 
Aceptar que nos puede suceder –nos decimos- sería como cargar de antemano con una angustia y un dolor enormes; temer constantemente el calvario y el viacrucis. Por eso algunas optamos por taparnos los ojos y los oídos, como los niños, para no ver ni oír nada que cimbre la seguridad de nuestro mundo. Pero esa actitud no evita ni desaparece los problemas y puede ser fatal para quien persiste en aplicar las estrategias de la infancia.
 
Dicen quienes manejan estadísticas del cáncer de mama – la Fundación Cima, de manera particular- que dos de los más altos factores de riesgo son: ser mujer y pensar “eso no puede sucederme a mí”. Este pensamiento desactiva los mecanismos de alerta y bloquea las señales que, de otra forma, captarían las “antenas” de nuestra intuición.
 
Las estadísticas son muchas y sólo citaremos aquí algunas que pueden contribuir a visualizar la magnitud del problema y poner en práctica medidas preventivas: el cáncer de mama es la segunda causa de muerte femenina después del cáncer cervico-uterino; diariamente se registran en México alrededor de 10 muertes por esta causa y sólo entre el 5 y el 10% de los diagnósticos de cáncer de mama se realizan en etapas tempranas, cuando puede ser curado.
 
La Fundación Cima, asociación mexicana contra el cáncer de mama, es un organismo no gubernamental sin fines de lucro, que tiene como misión educar e informar a la sociedad mexicana sobre las diversas formas de prevención y tratamiento del cáncer de mama, para reducir el número de muertes debidas a este padecimiento.
 
Sabemos que algunos de estos métodos desvanecen la idea romántica de los senos como fuente de inspiración de artistas y poetas. Sentimientos de vergüenza y pudor suelen hacerse presentes cuando ponemos en práctica algún procedimiento preventivo o curativo. Está en cada una de nosotras poner atención y cuidar de nuestros senos.
 
Métodos de prevención temprana
 
Autoexploración desde la adolescencia.
Exploración médica de los 25 años en adelante.
Mastografía y ultrasonido a partir de los 35 años.
 
Algunos de los factores de riesgo para el cáncer de mama son: fumar, obesidad, casos de cáncer en la familia, antecedentes de fibrosis benignas, terapia de reemplazo hormonal y pastillas anticonceptivas entre otros.
Para mas información recomendamos visitar www.fundacioncima.org <http://www.fundacioncima.org/> o www.komen.org <http://www.komen.org/>

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