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Alejandra en la cima de la felicidad
Revista Quién
Sabina Bautista
31 de marzo de 2006
Fotos: Mónica de Cima
Diseño: Melissa Alcivia F.

Como presidenta de la Fundación Cima ha logrado crear una verdadera conciencia sobre el cáncer de mama, como mujer superó su batalla contra la adversidad, está enamorada y su sueño de convertirse en madre está a punto de hacerse realidad.

Al llegar al estudio, encontramos a una mujer vestida de blanco, con una enorme barriga, que sonreía con dulzura. A punto de dar a luz, Ale está ilusionada con la llegada de su primogénita que llevará por nombre Milena, producto de su relación con el empresario alemán Olaf Petersen, a quien conoció por un blind date organizado por su hermana Fernanda de Cima.

Alejandra es una mujer que impacta por la franqueza con que la que habla de sí misma y de su lucha personal contra el cáncer. Sin embargo, más que sus palabras, fue la elocuencia de sus enormes ojos azules lo que nos reveló lo que había dentro de ella: un gran amor por la vida.

¿Cómo has logrado encontrar el equilibrio en medio del caos?
Hace algunos años, si me hubieran preguntado si quería poner mi cara para una revista, nunca lo hubiera considerado. Pero cuando me invitaron pensé: “Si me llaman es porque proyecto balance, por lo tanto significa que lo estoy sintiendo adentro”. Me gustó pensar eso, porque encontrarlo no es fácil. Para muchas personas es difícil conseguirlo, y para mí se volvió truncadísimo en un tiempo por el cáncer. Creí que no iba a lograrlo.

¿En qué radica el balance?
A veces piensas “me siento bien y es normal”, pero luego de padecer una enfermedad como el cáncer te das cuenta de cuáles son los elementos el equilibrio: la paz, la tranquilidad, estar contenta con lo que haces, con lo que te rodea, saber que posees cierta fortaleza para brincar obstáculos. Lo que me provoca cierta tristeza es que, en ocasiones, tengamos que sufrir para descubrir estos elementos.

¿Felicidad y tristeza, vida y muerte, son la misma cara de una moneda?
Sí, pero sería increíble que no tuviéramos que llegar a esos límites para entender lo esencial del conocimiento de la vida. Una no sabe lo que es estar viva hasta que no se da cuenta de que va a morir. Aunque médicamente nunca estuve cerca de la muerte, sentía que me iba a pasar. Tenía esa terrible sensación de haber vivido 30 años sin preguntarme “¿qué estoy haciendo con mi vida?”, “¿quién soy?”, “¿por qué me está pasando esto?”.

¿Te apoyaste en algún método alternativo?
Busqué dentro de mí. Nunca me había dado ese tiempo de preguntarme quién soy, que quiero y en qué creo. Eso me dio fuerza. Fui encontrando paz interna y estabilidad para ser más objetiva, para tener en mente que la vida es para disfrutarse, para hacer con ella algo importante y vivirla al día.

En la versión oriental el cáncer es caos. Al buscar paz interior, ¿saliste del caos?

Cómo presidenta de una fundación no puedo decirte que sólo con fe y ganas de vivir te curas. Debemos hablar de lo que está médicamente probado, sin embargo, la parte emocional y mental es importante y sí te ayuda a la recuperación.

Como Alejandra te diría que sí tenía un poco de caos en mi vida, sentimientos no hablados, reproches, vivía una vida en la que no era yo. ¡Imagínate qué conflicto interior! No sé si eso desató el cáncer, pero el punto es que estaba ahí, en medio del caos. De los 10 factores más mencionados como de riesgo, yo no tenía ninguno; échale un poco de mala suerte y de desorden.

Lista para su niña
Hablemos de cuando te dijeron que tenías cáncer y cuando supiste que estabas embarazada.
Tienes razón los dos momentos están profundamente ligados, porque mi motor para salir del cáncer, para recuperarme de la cirugía y la terapia era que quería ser madre. Nunca me quedó la duda, a pesar de que los medios decían que yo era estéril. Yo me preguntaba: “¿Sabrán más que yo? A mí nunca me dijeron que yo no podía.”

En algún momento pensé “a lo mejor los médicos me están ocultando algo”, pero yo sabía que en los tratamientos se había considerado mi deseo de ser madre. ¡Y mira lo que son las cosas, que la estéril, al primer mes que intenta quedar embarazada, lo logra!

¿Cómo te enteraste de que estabas embarazada?
Por retraso, luego me hice la típica prueba casera. Estaba súper nerviosa, así que mi pareja (Olaf Petersen) vió el resultado primero. Lloré de emoción y de agradecimiento. Eso era lo que por años había estado esperando y en ese momento supe que había sido bendecida. Dios se compadeció y dijo: “Ésta ya pasó por tanto no la voy a tener en la incertidumbre de estar mes tras mes intentando.” ¡Y me mandó a Milena a la primera!

¿Tuviste miedo?
Sí, porque al haber pasado por un cáncer me hice mucho más consciente. Sé que ya no seré indolente ni diré “ya no me puede volver a pasar”. ¡Claro que me puede volver a pasar!, pero ojalá y dure muchos años sana. Estoy lista de hace tiempo para recibir a mi niña, porque siempre supe que sería mujer y que se llamaría Milena. Tengo tanto o menos miedo que las otras madres cuando están embarazadas.

¿Cuáles son tus planes a futuro?
Me voy a retirar de la Fundación por algunos meses y después de verano regresaré. Voy a seguir trabajando, aunque pienso darle a Milena todo el tiempo que necesite. La voy a disfrutar al máximo. Hice la fundación con todo el amor del mundo, sin embargo, eso no le va a quitar a Milena nada. Ella es el motor de algo y no va a desaparecer. Actualmente somos un equipo. Está Bertha Aguilar y ella se hará cargo de todo. Hemos hecho una buena mancuerna y a mí me toca descansar. ¡y también quiero volver a embarazarme pronto!

¿Cuál ha sido tu mayor aprendizaje?
Ahora que estoy a punto de cumplir mi sueño de ser madre, reconozco que fui muy afortunada: tuve la oportunidad de tratarme donde escogí, con los médicos que necesité y pude recuperarme.

El peor día de mi vida, que fue cuando me dijeron que iban a hacerme unos estudios para ver si no estaba invadida, lo tomo como herramienta, y cuando tengo alguna bronquilla y la comparo con ese día, nada me parece realmente grave.

Creo que nunca voy a agradecer haber padecido cáncer, porque es mucho el dolor, pero sí hay cosas que me hicieron mejor mujer. Ahora deseo que cuando las mujeres me vean, piensen que tener cáncer no es necesariamente una sentencia de muerte. Me gusta pensar que posar embarazada puede darles el mensaje de que hay una esperanza de vida.

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