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Alejandra de Cima. Cáncer, motor de vida
T + de salud
Marzo - Abril de 2005
Por: Silvia Rosas

En un principio, cuando oyó el diagnóstico de cáncer de mama, Alejandra de Cima sólo se concedió tres años de vida. En ese instante la única certeza era la de la muerte... El tiempo ha pasado y el destino fatal que en algún momento se planteó para sí misma ha cambiado radicalmente, lo mismo que su percepción de la enfermedad.

Aunque parezca difícil de entender, para Alejandra de Cima una de las connotaciones que más se aproxima a su concepto de cáncer de mama es “suerte”. ¿Quién puede afirmar semejante cosa? Pensaría la mayoría de la gente. La respuesta es: una mujer que a los 30 años recién casada con uno de los hombres más ricos de México y con planes de ser mamá, se descubrió una “bolita” en el pecho.

Aún así la afirmación de Alejandra de Cima parecería descabellada. ¿Suerte? “Sí, suerte, porque estoy viva. Una grandísimo golpe de suerte por haber encontrado el cáncer en sus primeras etapas, por lo que el daño no llegó a más allá de algunas cirugías”.

Este positivismo se refleja en su apariencia y en las tareas que realiza, pero, sobre todo, en el proyecto que desde hace casi tres años demanda todas sus energías: la Fundación Cima, Asociación Mexicana contra el Cáncer de Mama de la cual es presidenta y fundadora.

Sentada tras su escritorio y rodeada de teléfonos y papeles -siempre al pendiente de sus compromisos, que a juzgar por el ajetreo, son muchos- aun así se da tiempo de una entrevista.

Teniendo música de fondo, Alejandra, relajada y segura, rememora en unos minutos los meses de dolor que vivió tras la noticia de su enfermedad. No repara mucho en detalles; es más, asegura haberse olvidado de la mayoría de ellos. Lo único que puede resumir de esa época es un dolor total.

”Te enojas muchísimo”, afirma Alejandra. Primero no lo aceptas, crees que es un error: ¿por qué yo, cómo que me voy a morir? Luego lo niegas. Finalmente lo aceptas. Este tipo de noticia, ya seas soltera, casada, recién casada o con 50 años de casada, pobre, bonita, fea, gorda o flaca, nadie la quiere oír y nadie la acepta de entrada”.

A la ex esposa de Emilio Azcárraga Jean, presidente de Grupo Televisa, no le aterraba tanto el dolor físico, sino la agonía y la proximidad de la muerte. Le producía mucho dolor dejar a su gente y más aún provocarles sufrimiento.

En cuanto a la cuestión estética, aspecto que sin duda la afectaría decidió enfrentarla positivamente. Por ejemplo, si llegaba a perder cabello, pensó en cubrirse la cabeza con pañoletas modernas. Y decidió que tomaría el proceso con sentido del humor.

Afortunadamente Alejandra no llegó a esa etapa, porque luego de tres días de llanto continuo, una vez que le confirmaron el diagnóstico, inició la lucha. Claro, como ella misma lo reconoce, su condición social y económica fueron un factor determinante para comenzar los tratamientos lo antes posible, con destacados especialistas de México y el extranjero, y librar así la batalla contra una enfermedad que cada dos horas y media mata a una mujer en México.

Información
El reflexionar sobre las condiciones en que luchó contra conocer otros casos y el sentir que en México no había suficiente conciencia e información sobre esta enfermedad, motivaron a Alejandra de Cima, junto con Bertha Aguilar, socia fundadora y vicepresidenta del organismo, a crear la Fundación Cima, la cual, con casi tres años de vida se ha posicionado como una de las asociaciones más activas en lo que a la lucha contra el cáncer se refiere.

Para Alejandra de Cima, impulsar esta fundación se ha convertido, por el momento, en su motor de vida. “Es como regresarle a la vida, a Dios, la oportunidad que me dio”.

Como explica Alejandra, una de las tareas principales de esta fundación es ver a la gente que nadie está exento de padecer cáncer de mama y que dicha enfermedad no es exclusiva de las mujeres ni de la gente mayor. Por ello son tan importantes las revisiones periódicas, personales y médicas, para detectar a tiempo cualquier alteración física.

Nos sentimos invencibles, no nos educan para pensar en la posibilidad de padecer una enfermedad como ésta. Y muchas veces, al menos en el caso del cáncer de mama, la detección oportuna hace toda la diferencia. Por eso existe la Fundación CIMA, porque estamos tratando de que nuestras campañas de información permitan que el cáncer de detecte cuando aún es posible curarlo.

“Yo me siento muy afortunada de haberlo detectado a tiempo y quiero transmitir mi experiencia con el resto de la gente. Por medio de la fundación queremos impactar para que posteriormente la información fluya de manera natural, de generación en generación”.

¿Qué hace la Fundación Cima?
Si bien la imagen de la fundación es Alejandra de Cima, ella sabe que su labor al frente de este organismo no será para toda la vida. Ella confía en que cada vez se sumen más personas a este proyecto y mejor aún, que la información sobre la importancia de estar al pendiente del cáncer de mama se difunda de tal manera que la fundación ya no tenga razón de ser.

Pero mientras llega ese día, la fundación, además de dar información sobre el cáncer de mama y cómo prevenirlo, seguirá brindando apoyo mediante convenios para estudios clínicos, además de mantener una campaña permanente en medios de comunicación y continuar con la exhibición del documental Un día más, en el cual se incluyen testimonios de pacientes a quienes se les ha diagnosticado cáncer de mama.

Este organismo no sólo ayuda a las mujeres que ya padecen la enfermedad, también brinda información a los familiares de pacientes o cualquier persona interesada en documentarse acerca del cáncer de mama.

Para ello existen los centros Cima. Uno de ellos se ubica en Michoacán núm. 20, Colonia Hipódromo Condesa, C.P. 06170, en el Distrito Federal, y el otro en la Avenida 5 de Maoy, esquina con Matamoros, Colonia Palo Blanco, San Pedro Garza García, en Monterrey Nuevo León.

Estos centros ofrecen servicio de biblioteca, salas para sesiones de apoyo emocional y venta de artículos como libros, playeras, brazaletes, ceniceros, turbantes, pelucas, velas, tazas entre otros, para recaudar fondos. También existe una línea de ayuda 001 800 248 CIMA la cual brinda asesoría médica las 24 horas del día, los 365 días del año.

Los planes a corto plazo de la fundación son llevar información a las comunidades más apartadas del país en las distintas lenguas de cada región, brindar más apoyos para la detección e incluso el tratamiento de este mal, seguir con los circuitos de pláticas testimoniales en todo el país e incrementar la base de datos de su página web www.fundacioncima.org

Con todos estos proyectos en puerta, Alejandra de Cima comienza a contemplar la posibilidad de rehacer su vida personal. Sabe que no siempre se puede hace planes a largo plazo, que nadie tiene la vida asegurada, pero eso no le impide anhelar tener una pareja e hijos. Como ella misma confiesa, su tranquilidad no es permanente porque el cáncer puede regresar. “La mayor parte del tiempo me siento convencida de que no volveré a padecer esta enfermedad. Pero si regresa, sé que volveré a vencerla”. Hoy Alejandra de Cima es una mujer informada y consciente de su salud.

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