Revista
Fernanda
Diciembre de 2005
Por Fernanda familiar
Alejandra
de Cima
De mi vida profesional me enorgullece:
-
La Fundación Cim*ab, una Asociación
en pro de la mujer mexicana, para que no sufra lo
que yo sufrí.
- Crear www.plástica.com, una red informativa
para los jóvenes de lo que es el arte contemporáneo.
-
Mi capacidad para aventarme con cero experiencia
a trabajar en un poco de todo: en Bancomex, en la
embajada de México en París y organizar
a los 20 años, una exposición de gráfica
mexicana en Santiago de Chile.
¿Vives
en armonía?
AC: Es un trabajo de todos los días. Hoy,
lo logro; pero antes, era muy difícil por
que no tenía tanta conciencia de la armonía.
Viví mucho tiempo como en la primera capa
de la piel. La reflexión y la humildad me
ayudaron a encontrarla y a no soltarla. Es importante
despertar y dar gracias por estar aquí.
¿Cuál es la lección más
importante que has tenido que aprender en los últimos
años?
AC: Que necesité de algo tan fuerte, tan
doloroso y de tanto sufrimiento para darme cuenta
del camino que tenía que tomar. ¡Me
hubiera gustado entender en forma más sutil!
¿Cuál es la pregunta que no has logrado
contestarte?
Éste ha sido un dolor que me hizo voltear
180 grados. Recuerdo haber vivido con mucha represión
emocional, dejaba a un lado a la real Alejandra,
siempre a la defensiva o a la expectativa. ¡Todo
ha sido muy duro! Pero ya estoy descubriendo a la
mujer que quiero ser.
¿Qué es lo que más te gusta
de ti?
AC: Mi fortaleza, esa que no sabía que tenía
y ahora me doy cuenta ¡que sí tengo!
En mi caso tuve dos fregadazos juntos: un cáncer
y un divorcio bastante feo, a los 30 años.
Con uno de esos ya hubiera sido suficiente. Pero
me tocaron los dos al mismo tiempo así es
que, sin fortaleza ¡no lo habría podido
superar!
¿Qué detestas de ti?
AC: Sigo siendo muy desconfiada y uno no puede andar
por la vida así. ¡Tengo que aventarme!
Y no te imaginas el trabajo que me cuesta.
¿Quiénes y qué estarían
en la foto de tu vida?
AC: El ultrasonido de mi bebé. Mi pareja,
Olaf, ¡él sí es un hombre y
es el padre del hijo que llevo dentro! Mis amigos,
que cuentan como hermanos. Mi familia que no me
ha soltado en mi lucha. Incluiría quizá
una playera con “Favor de tocar”, un
video con el agradecimiento a tanta gente y a tantos
casos de mujeres. Un avión de Lufhtansa,
por que Olaf vive en Alemania. Además, una
foto de cuando era niña, para recordar siempre
a quien tengo que regresar, por si se me olvida
quién soy.
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