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Al final he tenido suerte
Periódico El Universal. Sección Estilos
15 de febrero de 2004
Por Maru Ruíz de Icaza


Alejandra de Cima ha vuelto a la carga, como viene haciéndolo una y otra vez desde hace dos años y ocho meses, cuando le fue detectado cáncer de mama. Resuelta a no dejarse vencer por la enfermedad que mata cada dos horas a una mujer en nuestro país, luchó hasta vencerla. De aquel doloroso proceso, que vivió paralelamente al de su divorcio de Emilio Azcárraga Jean, presidente de Televisa, nació su convicción de declararle la guerra de forma permanente a tan terrible padecimiento y el 3 de octubre de 2002 creó la Fundación Cima.

Por estos días Alejandra, más guapa y saludable que nunca, presentó en el Club de Industriales de la ciudad de México su última realización: el libro Matices, que reúne testimonios de 27 mujeres y un hombre que sobrevivieron al cáncer de mama y han querido compartir su experiencia, para dar un esperanza a quienes lo padecen.

Entre los testimonios sorprende el de Imanol Belausteguigoitia, quien consigna en el libro: “La vida se valora cuando te cuesta seguir adelante; pero se puede, se tiene que poder. Hay que ingeniárselas para lograrlo”.

Quienes conocen a Alejandra de Cima saben que no podía haber dado cauce a su lucha sino a través del arte, que la apasiona. Por eso se valió de la fotografía para dar a conocer las dolorosas experiencias de quienes se han expresado en el libro, e invitó a un grupo de profesionales, quienes captaron la parte gráfica del problema, dejando en manos de la escritora de telenovelas, Cristina García, la redacción.

Una nueva oportunidad
Alejandra de Cima habla de su trabajo para su libro: “Las reuniones en las que recopilábamos los testimonios fueron muy difíciles e invariablemente terminaban en llanto colectivo. Y es que no podías evitar acordarte de lo tuyo al escuchar a los demás. Por otra parte, abrir el corazón y mostrar nuestro lado vulnerable no fue nada fácil”, dice.

Entregada a la fundación, que ya abrió oficinas en Monterrey hace seis meses decidió cerrar Red Plástica, el portal de arte por internet que tenía con sus hermanas. Esto le ha permitido trabajar de tiempo completo en otros proyectos, como el volumen mencionado, o la película (un largometraje de 70 minutos de duración, aún sin nombre definitivo) que sobre el mismo tema del cáncer acaba de concluir, bajo la dirección de Marinés Roqué, y el cual será presentado al público en mayo.

Mientras tanto la señora de Cima persisten en su afán de dar a conocer todo lo relacionado con aquella enfermedad en nuestro país y alertar a la gente sobre la importancia de una pronta detección, ya que en eso radica la diferencia entre la vida y la muerte.

Una nueva vida
Sentada en la sala de su casa, con una alegría que no puede ocultar, Alejandra habla de la buena salud que hoy goza y que la mantiene - dice-, con una buena alimentación, la práctica de yoga, y pilates y una vida en la que hoy reina la paz y la tranquilidad. De hecho, hace apenas unos días acaba de regresar con excelentes noticias de su último chequeo en el Barnes Jewish Hospital de San Louis, Missouri, donde se ha tratado.

¿Cuál fue la parte más difícil de remontar? Le preguntamos
La emocional, porque en cuanto al aspecto físico tuve la fortuna de no perder el seno. De hecho, sólo me quedó una pequeñísima cicatriz. Pero verme tan cerca de la muerte a los 30 años de edad, sentir mi vida truncada de una manera tan bárbara y con esa enorme impotencia que experimentamos quienes hemos pasado por ello, es algo muy difícil de sobrellevar.

¿Recuerdas todavía el momento en que supiste que tenías cáncer?
Eso no se me olvida nunca. Sentada en un consultorio, escuchaba con atención al doctor, que leía los resultados de mis exámenes en términos que yo no entendía: “lesión sospechosa”, “carcinoma in situ que empieza a ser invasivo”… “Es cáncer”, me dijo el médico. No dejé de llorar en muchas horas.

¿Cuánto tardaste en recuperarte emocionalmente?
Puedo decir que durante dos años no conocí la paz. Afortunadamente, desde hace ocho meses he vuelto a ser yo misma. Valoro más el tiempo, he aprendido a dar y a centrarme menos en mí misma, a no juzgar y a escuchar a los demás; me he vuelto más espiritual y creo que soy más sensible que nunca.

Se dice feliz de ser la Alejandra que es ahora, “pero el costo ha sido demasiado caro. Me hubiera encantado ser la de hoy, pero a través de otras experiencias. Aunque al final he tenido suerte”. Resulta explicable que para ella nada sea más importante que la salud. Nos platica que cada vez que pisa el Hospital de San Louis, cualquier problema o preocupación que pudiera tener se vuelven cero. Le hacemos una pregunta indiscreta: ¿Estás de nuevo abierta al amor?
“Sí totalmente, pero quiero ir con calma, pensar bien las cosas y estar muy segura de lo que siento”.
¿Y hay algún galán en puerta? “El padre de mis hijos no”.

Por último ¿cómo has recibido la noticia de la próxima boda de Emilio Azcárraga, tu ex marido? “Creo que todos tenemos derecho a buscar nuestra felicidad, así que ¡adelante! Yo la estoy buscando”.

Fundación Cima
En su creación, junto con Alejandra, participó Bertha Agular. El objetivo es ayudar a quienes padecen cáncer de mama. La fundación difunde conocimientos sobre esa enfermedad por medio de conferencias y a través del portal de internet www.fundacioncima.org

Además ofrece sesiones de apoyo emocional todos los miércoles y mediante convenios con laboratorios y hospitales apoya con ultrasonidos y mamografías a precios muy bajos para quienes más lo necesitan.

A partir de este año, la Fundación donará 15% de los ingresos que recaude, para el pago de tratamientos de mujeres con escasos recursos económicos.

El domicilio de la Fundación Alejandra de Cima es Michoacán 20, colonia Condesa. Tel. 55 74 90 58. En paz con la vida. Todos tenemos derecho a buscar nuestra felicidad, así que yo estoy buscando la mía, dice Alejandra de Cima

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