Alejandra
de Cima. Valor y fuerza espiritual
Revista Status
Julio – agosto – septiembre 2004
Por Xavier Godínez F
Alejandra
de Cima se autodefine como una mujer con metas muy claras
y que acaba de experimentar el replanteamiento total
de suvida. Es consciente de la realidad, sensible y
abierta al amor en todos los aspectos, y con un trabajo
que ha dejado muchos beneficios para ella y para otras
personas que han padecido cáncer de mama.
Hasta hace dos años era conocida como una de
las principales promotoras del arte contemporáneo
en México, así como una de las mujeres
más destacadas en la alta sociedad. Hoy en día,
su labor filantrópica la ha colocado en un lugar
más importante: en el corazón de todas
las mujeres de México. Su propio padecimiento
de cáncer de mama la llevó a ayudar y
dar información a otros sobre esta enfermedad,
y lo ha logrado a través de la Fundación
Cima. Su propósito no sólo es
brindar atención a las personas que ya hayan
contraído la enfermedad, sino a toda la sociedad,
con campañas de prevención.
Cuando le preguntamos qué cosas buenas y malas
le dejó el cáncer, ella nos comentó:
"Es una enfermedad que te deja mucho miedo e intranquilidad
por temor a la recurrencia, porque es algo que puede
volver. Sin embargo, también te deja muchas cosas
buenas; en mi caso me dejó una mayor sensibilidad
hacia los demás, el no volver a juzgar jamás
a nadie y sobre todo la vocación filantrópica
que ahora veo en mí, y que antes no existía".
Hoy, su misión de vida es evitar que otras mujeres
pasen lo mismo que ella, y ayudar a que tengan su misma
suerte contra el cáncer de mama.
¿Qué tanto tiene que ver la actitud en
una enfermedad de este tipo?
Bertha Aguilar y yo coincidimos en que una mente positiva
y la actitud que la personas tomen ante la catástrofe
son muy importantes, y además influyen mucho
en la recuperación de los enfermos.
Asimismo, nos comenta que además de seguir un
tratamiento alópata, algunos recursos espirituales
como la meditación y el yoga le ayudaron a obtener
la tranquilidad y paz interior necesarias para sobrellevar
cada día de sufrimiento, antes de que la declararan
una persona sin cáncer. Otro factor importante
para salir de este tipo de enfermedad es el apoyo familiar,
pues sin éste el proceso sería mucho más
difícil.
A raíz del cáncer, Alejandra valora cada
minuto de su vida, y a partir de ese momento considera
que cada segundo es importante.
Fundación Cima
Gracias a su padecimiento y después de recibir
un tratamiento en Houston, se convirtió en una
mujer más consciente, y decidió junto
con su amiga Bertha Aguilar, quien contrajo cáncer
de mama a los 30 años, formar una Asociación
Civil y así ayudar a otras personas a salir a
delante. Aún siendo tan afortunada, ella manifiesta
el dolor que le provoca ver cómo muere la gente
por una enfermedad que es totalmente curable si se detecta
a tiempo.
La Fundación busca difundir información
entre la gente de 30 años y más para que
se hagan un chequeo anual y puedan detectar la enfermedad
en sus primeras etapas; asimismo intenta que las generaciones
más jóvenes crezcan con una conciencia
y cultura de autocuidado.
Para lograr un impacto positivo en todas las generaciones,
la Fundación Cima realizó
un documental con testimonios de supervivientes del
cáncer de mama, para dar a conocer cómo
estas mujeres lograron salir adelante y el proceso que
llevó a cada una a reintegrarse plenamente a
la vida. También acaba de editar un libro de
testimoniales.
Alejandra de Cima está convencida de que a la
gente hay que llegarle fuerte, pero de una manera linda
y atractiva, porque nadie entiende que el cáncer
de mama pone en peligro la vida sólo por el hecho
de ser mujer.
Fundación Cima quiere llegar
a toda mujer, sin importar el nivel social en que se
encuentre. Definitivamente, su apoyo económico
ve a las mujeres de bajos recursos, pero hay desinformación
en todos los niveles. Da pláticas a todo tipo
de mujeres; no somos elitistas en ningún aspecto,
porque el cáncer de mama es una enfermedad que
ataca a todo el mundo.
Además de las pláticas y de las campañas
de prevención, esta Fundación ofrece un
programa psicológico avalado por profesionales
para ayudar a las personas que están pasando
por este trance y creen que nadie las apoya. Para eso
existimos nosotros, para acompañarlas en todo
momento.
Para finalizar, Alejandra de Cima manda un mensaje a
todos nuestros lectores: "El cáncer de mama
no es una enfermedad exclusiva de la mujer, también
afecta a los hombres. Lo importante es que el cáncer
de mama aflige a una parte importante de la familia".
Asimismo, recalca: "Todos estamos expuestos, nadie
esta exento, por más dinero que tenga, por más
comprada y organizada que tenga su vida. Que sepan que
yo, como todas las mujeres, creía que nunca me
iba a pasar. Bueno, ni siquiera pensaba en la posibilidad.
Más bien vivía con mucha inconciencia.
Sin embargo, aquí estoy, y espero que mi ejemplo
sirva de algo a toda la gente".
Donaciones: Cuenta 1414 a nombre de La Asociación
Mexicana contra el Cáncer de Mama A.C.,
en Banamex
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