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Ale… El valor de ser mujer
Magazine Mundo de Hoy (Suplemento de Excélsior)
28 de octubre de 2003
Por Carlos Henze

Como recién desempacada de una tortuosa aventura que el destino le tenía preparada, Ale aterriza con los pies bien puestos sobre su tierra.
Con las vivencias propias de un azaroso viaje, regresa a la vida... su vida, después de pasar por un traumático padecimiento del cáncer de mama.Una enfermedad que consume a un buen número de mujeres en el mundo, que crece y corroe como tal, como lo que es Cáncer... sí así... Cáncer. Tan sólo en nuestro país mueren 22 mujeres al día.

¿Qué no habrá prometido, jurado y vuelto a jurar una mujer con tal de superar este dramático momento? Más allá de la confesión en la entrevista, sólo su intimidad lo sabrá.

Pese a todo Ale se manifiesta fuerte y segura, sonríe, cotorrea y se burla del "dramatismo clásico" de la mujer sufrida. Su juventud, ansias de vivir y su educación (desde niña le inculcaron el "tú puedes", "tú lo tienes que lograr") le permitieron sortear el peligro y hoy se muestra "gozosa" y afortunada de la vida.

¿Y después del cáncer qué?
Después de una guerra ganada contra el cáncer, las ganas de vivir se inyectan en cada una de las células del cuerpo y éste siente que explota de alegría, pero la experiencia que se vive durante esta lucha sólo la conocen bien aquellas personas que han sido víctimas de este mal.

Para Alejandra de Cima haber padecido cáncer de mama, le dio la oportunidad de saber que este mal no fue el fin de su vida, sino más bien la circunstancia para conocer la fortaleza que lleva por dentro para poder enfrentar situaciones que jamás pensó que ella pudiera vivir. Hoy en día encabeza la Fundación Cim*ab, la cual tiene como misión educar e informar a la sociedad mexicana sobre las diversas formas de prevención y tratamiento del cáncer de mama para coadyuvar a reducir el número de muertes debidas a este padecimiento y crear una conciencia de prevención.

"He recibido correos donde las personas me comentan que gracias a una entrevista que me hicieron y que tuvieron la oportunidad de leer, se realizaron el examen y que de no ser por estas entrevistas, jamás hubieran acudido a la autoexploración. Es ahí donde creo que la semilla que sembré está dando frutos, eso me hace feliz", comentó Alejandra.

Y aunque ella se califica como una mujer afortunada, hace hincapié en que las mujeres no deben esperar a tener la misma suerte que Alejandra, ya que el cáncer de mama no ataca de la misma forma y en el peor de los escenarios, cuando se detecta alguna anomalía en el seno, se tendría que evaluar para ver la etapa o la situación en la que se encuentra la persona.

La mejor manera de prevenir el cáncer es cuidando el cuerpo, conociéndolo, tocándolo, explorándolo, asistir al doctor para que practique una mastografía o un ultrasonido, pero la única responsable en todo este proceso es la mujer "nadie se va a comprometer con un cuerpo ajeno al suyo para cuidarlo, si cada una de nosotras no lo hace, nadie lo hará".

La fuerza de la mente Si bien es cierto que vencer al cáncer no es cosa fácil, también es cierto que dejarse hundir en la desesperación no es el mejor camino, por ello Alejandra invita a las mujeres que están padeciendo este mal a que tengan presente una actitud positiva, tener una fuerza mental muy bien orientada y mantener una comunicación clara con la gente que las rodea. "Yo no estuve cerca de la muerte médicamente hablando, pero el terror que sentí no por la muerte, sino por el proceso a morirme, fue terrible.

Pero ahora lo que sí me queda muy claro es que hay que vivir cada día como si fuera el único, ya sé que es muy trillada esa frase, pero cuando la vida te pone en una situación tan difícil, esta lección te queda como filosofía de vida", comentó Alejandra de Cima.

Agradecer, el factor del cambio
Muchas mujeres que forman parte de la fundación y que han sufrido cáncer de mama, hoy por hoy agradecen el hecho de haber sufrido esta enfermedad, porque se creen y se saben mejores mujeres que antes y aunque Alejandra está un poco lejos de sentirse agradecida de corazón por haber tenido cáncer, se sabe aceptada y gratificada, ya que su labor ha dado excelentes resultados.

"El domingo 19 de octubre se hizo una carrera y ahí se revisaron a 300 mujeres, 150 pasarán a una segunda etapa de revisión y sólo a 5 se les detectó cáncer, ellas serán canalizadas a especialistas. Esta tarea se lleva su tiempo y un gran esfuerzo, pero la Fundación Cima se verá recompensada cuando los índices de mortalidad por cáncer de mama sean muy bajos, o bien, si tenemos suerte, desaparezcan", argumentó Alejandra.

Minimizar a la mujer
Desgraciadamente en México, el tema de cáncer de mama se traduce en tabú. Aquellas mujeres que sufrieron esta enfermedad son minimizadas por la sociedad y por ellas mismas y este es otro reto: quitar esa fijación en las personas. ¿Por qué no sucede lo mismo con las mujeres que tienen cáncer en la piel? Porque la zona que es atacada es un órgano que físicamente hace la diferencia entre un hombre y una mujer. Así como para las mujeres es difícil hablar de cáncer de mama, es difícil para un hombre hablar de cáncer de testículo.

"Yo lo veo como un evento muy desagradable en mi vida, pero también como algo determinante que me ayudó a enfocarme en cosas muy puntuales en mi vida. A mí me gusta platicarlo, no pasa nasa, pero esta actitud se tiene que aprender y desdichadamente muchas mujeres no lo han aprendido".

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Alejandra de Cima

Presidenta de la Asociación Mexicana contra el Cáncer de Mama, A.C.

 

 

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